¿Indultó Juárez a su hermano masón Maximiliano de Habsburgo?

¿Indultó Juárez a su hermano masón Maximiliano de Habsburgo?
Maximiliano y el secreto de Querétaro
Misterios de la Historia Masónica

La versión oficial dicta que el emperador fue fusilado en el Cerro de las Campanas en 1867. Sin embargo, una investigación sostiene que el juramento fraterno obligó a Benito Juárez a perdonarle la vida, permitiéndole huir a El Salvador bajo una nueva identidad.

Cuando el humo de la pólvora se disipó en el Cerro de las Campanas tras la última descarga del pelotón de fusilamiento, la historia oficial escribió el punto final del Segundo Imperio Mexicano. Era el 19 de junio de 1867. Sin embargo, para un sector creciente de historiadores heterodoxos, aquel no fue el fin de Maximiliano de Habsburgo, sino el comienzo de su segunda vida bajo el nombre de Justo Armas.

La tesis, defendida con vehemencia por el investigador salvadoreño Rolando Deneke tras quince años de pesquisas, plantea una interrogante que sacude los cimientos del nacionalismo mexicano: ¿Por qué Benito Juárez, el «Benemérito de las Américas» que juró implacablemente expulsar al invasor, habría de perdonar al archiduque austriaco? La respuesta, según Deneke, reside en un vínculo invisible pero inquebrantable: ambos eran masones.

El dilema del Rito: matar al emperador, salvar al hombre

Según las fuentes manejadas por la investigación, Juárez se encontró ante un dilema moral irresoluble. Como Jefe de Estado, debía ejecutar al usurpador para consolidar la República; pero como iniciado en los misterios de la Masonería, estaba obligado por juramento a socorrer a un hermano en desgracia, incluso si este militaba en el bando enemigo.

«Maximiliano de Habsburgo y Benito Juárez eran masones y, siendo hermanos, Juárez no lo podía matar», explica Deneke. La solución salomónica habría sido un simulacro de ejecución. Un pacto de silencio donde el archiduque renunciaba a su título, a su linaje y a su identidad a cambio de un salvoconducto hacia el anonimato en El Salvador.

Indicios del misterio
  • El cadáver irreconocible: Las potencias europeas tardaron siete meses en recibir el cuerpo. Existen fotos de tres cadáveres distintos que no coinciden entre sí.
  • La negación materna: Al recibir los restos en Austria, la archiduquesa Sofía exclamó famosamente: «Este no es mi hijo».
  • Ausencia en el juicio: En mayo de 1867, Maximiliano dejó de comparecer alegando salud y no escuchó su sentencia.
  • Testigos controlados: Solo un pequeño grupo de campesinos, que jamás habían visto al emperador, formó el pelotón y el público fue mantenido a gran distancia.

Esta teoría, que podría parecer un relato de ficción, ha sido novelada con rigor por el diplomático español Santiago Miralles en su obra La tierra ligera. No obstante, los hechos documentados por Deneke otorgan verosimilitud a lo que los italianos llamarían una historia ben trovata.

El hombre que emergió en El Salvador, conocido como Justo Armas, vivió más de seis décadas en el país centroamericano, falleciendo a la longeva edad de 104 años. Su educación refinada, su acento germánico, su conocimiento del protocolo cortesano y su inexplicable solvencia económica alimentaron durante años los rumores sobre su origen imperial. Se dice que Justo Armas siempre iba descalzo, cumpliendo una penitencia prometida a la Virgen si lograba salvar la vida en Querétaro.

La presión diplomática y el cuerpo equivocado

Uno de los puntos más oscuros de la historia oficial es el destino del cuerpo. Tras la ejecución, las cortes europeas presionaron a México para la repatriación de los restos. El gobierno de Juárez dilató la entrega aduciendo motivos de «fuerza mayor».

«La única salida que le quedaba a Juárez era la de matar al Emperador, pero salvar al hombre.»

Deneke asegura poseer copias de fotografías de tres cadáveres distintos atribuidos al emperador, ninguno de los cuales guarda semejanza con el Habsburgo ni entre sí. El clímax de esta confusión ocurrió en Viena, cuando la madre de Maximiliano, la archiduquesa Sofía, rechazó el cuerpo que le fue entregado.

Si la hipótesis es correcta, la historia de México y la historia de la Masonería latinoamericana guardan en sus archivos uno de los actos de fraternidad más extremos y secretos del siglo XIX. Un acto donde la escuadra y el compás pesaron más que la corona y la banda presidencial.

Ficha de conceptos básicos
Socorro Fraternal Obligación masónica fundamental (Landmark) que exige prestar ayuda y protección a un hermano en peligro inminente, independientemente de las diferencias políticas o religiosas que los separen en el mundo profano.
Justo Armas Nombre adoptado supuestamente por Maximiliano de Habsburgo en su exilio salvadoreño. El apellido «Armas» podría ser una referencia irónica a las armas que no acabaron con su vida, o al escudo real que debió abandonar.
Muerte Civil Figura jurídica y simbólica donde una persona pierde todos sus derechos, títulos y reconocimiento legal como si hubiera fallecido biológicamente, permitiéndole a veces iniciar una nueva existencia desde cero.

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