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Bienvenidos seguidores y seguidoras de diariomasonico.com. A continuación, presentamos un análisis profundo sobre la resiliencia de la Orden en Cuba, el impacto geopolítico de la «Opción Cero» y la defensa de la soberanía masónica frente a la injerencia externa e interna.
En el primer trimestre de 2026, la Gran Logia de Cuba se encuentra en el epicentro de un colapso nacional sistémico. La isla atraviesa la denominada «Opción Cero», un plan de emergencia activado tras confirmarse la interrupción total de los suministros de petróleo venezolano. Para la Orden Masónica, esta crisis no es solo un desafío logístico, sino una amenaza directa a su soberanía institucional y a la preservación de sus archivos históricos de más de 160 años.
La escasez crítica de combustible y el endurecimiento de la política exterior de Estados Unidos —que ha bloqueado incluso la ayuda humanitaria mediante presiones a proveedores como Pemex— han dejado al sistema energético cubano con un déficit superior al 60%. En este contexto de oscuridad, ha surgido la «Masonería Solar»: la adaptación de los ritos ancestrales a la luz del día ante apagones prolongados que han paralizado la vida administrativa de las logias en todas las provincias.
Injerencia técnica y el asedio a la soberanía
El conflicto que fractura la institucionalidad nace de la pretensión estatal de controlar a la Orden mediante la Ley 54 de Asociaciones. El Ministerio de Justicia (MINJUS) ha utilizado esta normativa para condicionar la validez de las elecciones internas. El robo de 19.000 USD destinados al Asilo Nacional Masónico Llansó fue el detonante de una crisis que el Estado aprovechó para intentar imponer liderazgos sumisos, como el caso de Mayker Filema Duarte.
A pesar de las maniobras de la policía política, la base masónica protagonizó una histórica muestra de desafío civil. Cientos de hermanos se plantaron frente a la Gran Logia exigiendo la restitución de la legalidad interna, lo que culminó con la elección y posterior reconocimiento de José Manuel Valdés Menéndez-Cuesta como Gran Maestro, marcando una victoria de la soberanía masónica sobre el intervencionismo gubernamental.
El factor geopolítico: Entre el bloqueo y la supervivencia
La asfixia energética actual está intrínsecamente ligada a una estrategia de presión externa deliberada. La política de «ni petróleo ni dinero» busca forzar un cambio de modelo mediante la parálisis total del país. Para la masonería, la resiliencia en 2026 se mide en la defensa del Asilo Llansó ante auditorías que buscan fiscalizar donaciones privadas del exterior, y en la unidad inquebrantable entre el Supremo Consejo y la Gran Logia.
MÉTRICAS CLAVE: EL ESTADO DE LA ORDEN (2026)
- Estatus Energético: Crítico. 90% de las logias en La Habana operan bajo «Masonería Solar».
- Liderazgo: Consolidado tras derrotar el intento de imposición estatal.
- Crisis Humanitaria: El Asilo Llansó cocina con carbón ante la falta de suministros básicos.
CITAS RELACIONADAS
«Estamos escribiendo nuestra historia en la oscuridad para que el futuro vea la luz. La administración de la Gran Logia es hoy una hazaña de supervivencia heroica.» — Iban del Valle, Gran Secretario.
Fuentes Bibliográficas
Ficha de Conceptos Básicos
| Concepto | Definición |
|---|---|
| Opción Cero | Plan de austeridad máxima por falta total de combustible en Cuba (2026). |
| Masonería Solar | Adaptación del ritual masónico a horas con luz natural debido al colapso eléctrico. |



Un comentario sobre “El cerco de la luz: La masonería cubana y su lucha por la soberanía en 2026”